Maluma está viviendo uno de los momentos más dulces de su vida tras convertirse en padre por segunda vez junto a Susana Gómez. Con la llegada del pequeño Orión a su vida no solo cumple el sueño de ampliar la familia, sino que se encuentra en una etapa de plenitud personal. A esto se le suma su buen momento profesional, habiendo lanzado una reciente colaboración con Shakira y siendo uno de los invitados más aclamados en su residencia de Madrid hace apenas unas semanas.
Sin embargo, el camino hasta alcanzar esta estabilidad emocional no ha sido sencillo. El artista colombiano ha querido sincerarse como nunca antes sobre la cara más oscura del éxito, recordando las confesiones que hizo en su día sobre la salud mental y asegurando que sigue atravesando episodios severos de ansiedad.
Maluma y Shakira en MadridNicolas Gerardin / EFEAsí lo ha reconocido él mismo durante la Semana Billboard de la Música Latina, celebrada en Miami. Juan Luis Londoño, como realmente se llama, ha sido uno de los invitados en una charla sobre la salud mental este miércoles y ha querido exponer su propia experiencia para intentar ayudar a los demás de alguna forma y visibilizar esta causa.
“Es que yo todavía siento mucha ansiedad, es que sería un mentiroso si yo me siento aquí y digo que la vida es color de rosa”, ha asegurado el artista colombiano en estas declaraciones que ha recogido la agencia EFE. “No, yo todos los días me levanto y digo: “¿Qué cosas tengo que hacer? ¿Qué miedos tengo que enfrentar para poder salir adelante y tener un día maravilloso?”, ha continuado.
Maluma en la gala MetANGELA WEISS / AFPEntre las cuestiones que ha puesto sobre la mesa sobre la ansiedad que sufre, se encuentra la presión estética a la que dice sentirse sometido. Por las marcas que promociona, sus campañas publicitarias o sus shows en directo, el cantante siente que debe mantener siempre una imagen impecable y un físico perfecto ante millones de miradas, una exigencia constante que terminó pasando factura a su bienestar personal.
Maluma: “Tenía personas que admiro, pero su labor era decirme que en 15 días había que tomar agua, comer pollo, lechuga y chao”
Todo esto le hizo llegar a tener una relación muy destructiva con su propio cuerpo, desembocando en graves problemas de conducta alimentaria que tardó tiempo en identificar. “Yo antes tenía una obsesión con la comida, yo tenía un desorden alimenticio y yo no sabía”, ha confesado sobre aquella época, visibilizando la falta de información y la vulnerabilidad con la que afrontó este trastorno en la cima de su carrera.

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“Así ustedes me vean aquí que 'ah, Calvin Klein, que los cuadritos en el abdomen y toda la huevonada', pero yo estaba rayado de la cabeza, por así decirlo. Pensaba en el tiempo, tenía 15 días por ejemplo, y pensaba en cómo carajos iba a hacer eso en 15 días, para perder grasa. Y tenía personas que admiro, pero su labor era decirme que en 15 días había que tomar agua, comer pollo, lechuga y chao”, ha continuado el artista de Medellín, exponiendo los extremos de privación física a los que se vio arrastrado por las exigencias de la industria.
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