Septiembre es el mes donde se piden más divorcios del año y, aunque en el caso de J Balvin y Valentina Ferrer, no estaban casados, ha sido cuando sus fans han podido saber que han tomado caminos separados. La ruptura, tras casi una década de amor entre el cantante colombiano y quien fuera Miss Argentina 2014, ha pillado por sorpresa a sus seguidores. Sin embargo, ahora se abre un nuevo panorama ante ellos: cómo pasar de unidad familiar a una coparentalidad con las exigentes agendas de sus respectivas carreras.
Antes de llegar a esta decisión, José Osorio Balvin y Valentina Ferrer se conocieron gracias a una canción del artista. En 2017 el colombiano buscaba protagonista para grabar el videoclip Sigo Extrañándote y la argentina fue quien participó finalmente. En aquel momento interpretaban a una familia de tres y, lo curioso, es que sería una imagen que ellos mismos construirían con los años.
Sin embargo, en aquel momento Valentina tenía pareja, por lo que comenzaron manteniendo una buena amistad. Con el tiempo, daría paso a una historia de amor que hicieron pública en 2018. Si bien al principio de su relación no fueron partidarios de aparecer juntos en eventos, en 2019 subieron ese escalón.
Pronto, J Balvin y Valentina empezaron a posar en las alfombras rojas, como la de los Grammy o la Met Gala o incluso en un front row de la Semana de la Moda de París. Una serie de actos públicos en pareja que contrastaban con cómo salvaguardaban su vida privada de las redes sociales, lo que podría ser una forma de mantener ese equilibrio entre qué mostrar y qué guardarse para ellos.
El mayor cambio para la pareja llegó en 2021, cuando anunciaron que iban a ser padres -confirmando los rumores de embarazo que ya circulaban-, con una sesión de fotos para Vogue México, donde la modelo posaba luciendo su nueva silueta. El 27 de junio nació su hijo, Rio, quien con los años se ha convertido en otro fan de J Balvin, acudiendo a varios conciertos de su padre, e incluso en modelo infantil al participar en algunas campañas con su madre.
Reinventar su relación en un nuevo escenario
Sin embargo, esas estampas familiares de los tres que aparecían por cumpleaños, vacaciones o navidades son ya parte del pasado. "José y yo hemos decidido tomar caminos separados", anunció la modelo a mediados de septiembre. Una ruptura que se ha dado al poco de que, a finales de agosto, circularan rumores de infidelidad después de que una modelo aseguró en sus redes sociales que había tenido un encuentro íntimo con el cantante entre 2020 y 2021.
Además habría coincidido con el momento en el que Valentina Ferrer estaba embarazada, etapa que supuso un bache para la pareja por el impacto que tuvo en Balvin. "En vez de acercarme a ella, me alejé, no podía con esa realidad. Tenía miedo de cómo ser padre, la responsabilidad que me viene. Cometí el error de no acompañarla", admitió en febrero de 2025 en una entrevista para el podcast Los hombres no lloran. Aunque también dejó claro que se había disculpado con ella, ese distanciamiento habría tenido un gran impacto emocional en la relación.
Sin embargo solo hay buenas palabras por parte de Valentina en el comunicado de su separación: "Ha sido una decisión tomada desde el amor, el respeto y el deseo de hacer lo mejor para nuestra familia. Nuestra prioridad seguirá siendo acompañar siempre a Rio con todo nuestro amor". Y esa parece la clave para este nuevo capítulo en sus vidas. Independientemente de la relación de pareja, es compenetrarse en la paternidad compartida lo que ponen por delante.
Por eso, uno de los principales retos de la copaternidad será aprender a separar los conflictos sentimentales de las decisiones que afecten a su hijo. Mantener una comunicación clara y respetuosa también será fundamental para establecer unas rutinas y gestionar la logística. Y que ambos encuentren espacios para hablar sobre la crianza o repartir sus responsabilidades, anticipará situaciones que puedan generar tensiones. Es decir, pasar de pareja a equipo de padres es crear una nueva relación basada en la flexibilidad y el compromiso de seguir siendo una familia, aunque no hayan funcionado como pareja.




