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Qué fue de Barret Oliver: de Bastian en 'La historia interminable' a experto mundial en fotografía del s. XIX

Qué fue de Barret Oliver: de Bastian en 'La historia interminable' a experto mundial en fotografía del s. XIX

El librero le había advertido de que aquel libro no era seguro. Bastian se lo llevó igualmente, aunque dejó una nota prometiendo devolverlo, y se escondió en el desván del colegio para leer. Tenía sus motivos para no querer entrar en clase (unos abusones lo habían perseguido minutos antes), pero lo de hacer novillos con un libro enorme y esconderse para leer siempre me ha parecido el mejor argumento de defensa.

Barret Oliver era aquel niño de La historia interminable, la película que Wolfgang Petersen estrenó en 1984 a partir de la novela de Michael Ende. A quienes crecimos con ella nos cuesta poco reconocer su cara. Lo que quizá no tengamos tan presente es lo breve que fue su carrera y, desde luego, su vida adulta ha sido uno de los grandes misterios de las estrellas de aquella generación.

En ese mismo 1984, Oliver también fue Victor Frankenstein, el niño que resucitaba a su perro en el cortometraje Frankenweenie de Tim Burton. La película de animación llegaría en 2012. Después protagonizó D.A.R.Y.L. (1985) y participó en las dos entregas de Cocoon, estrenadas en 1985 y 1988.

Y prácticamente ahí acaba el recorrido. Su última película fue Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills, de 1989. Oliver dejó de actuar cuando todavía era adolescente.

Su oficio de adulto ha sido la fotografía, aunque decirlo así se queda un poco corto: Oliver hace fotografías, imprime las de otros artistas e investiga cómo se trabajaba hace casi dos siglos.

Parte de ese aprendizaje tuvo un origen muy práctico. Según contó a Photoculture en 2019, empezaba a resultar difícil encontrar los materiales que utilizaba, así que se puso a preparar sus propios reveladores y papeles. Le interesaba, además, poder repetir los resultados: si alguien le encargaba cinco copias, tenía que entregar cinco copias iguales, y hacerlas a mano no facilitaba las cosas.

Una de sus especialidades, en la que es considerado por muchos el mayor experto del mundo, es la woodburytipia (también llamada fotogliptia), un procedimiento del siglo XIX que permite imprimir fotografías con tinta de gelatina a partir de una matriz de plomo. En 2007 publicó A History of the Woodburytype. Hubo incluso una edición especial que incluía una copia realizada con aquella técnica, cuyo uso comercial llevaba un siglo interrumpido, según explica su estudio.

Oliver fundó The ƒ/Ø Project, un taller de impresión y edición en Los Ángeles donde colabora con artistas contemporáneos. Entre sus trabajos figura una serie de diecisiete imágenes de Chuck Close, publicada por Two Palms en 2012 y 2013, que incluye retratos de Barack Obama.

También enseña cómo se hacen. Para la exposición sobre Hippolyte Bayard que el Getty presentó en 2024, participó en un vídeo producido por Carolyn Peter en el que reproducía el procedimiento de positivo directo de aquel pionero de la fotografía. La demostración puede verse en la página de la exposición.

De sus proyectos de 2026 hay poca información. Uno de sus últimos trabajos documentados es del 8 de marzo de 2025, en un encuentro del RISD Museum junto a la fotógrafa Kristine Potter en el que hablaron del uso de técnicas históricas en obras actuales. La institución lo presentó como fotógrafo e impresor establecido en Los Ángeles y publicó la grabación de la sesión el 14 de mayo.

Información compartida por Alberta Drama.

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